En mi experiencia como empresario y asesorando empresas emergentes y consolidadas, he observado un patrón clave que separa los emprendimientos exitosos de aquellos que quedan estancados o incluso fracasan: la alineación entre socios.
Ya sea que estés lanzando un startup o creando una empresa tradicional, desde el primer día es crucial definir claramente y de manera consensuada cuál es el modelo de negocio y cuál será la estrategia de largo plazo: ¿La empresa busca generar valor para un futuro exit o generar renta constante para los accionistas? Esta conversación inicial puede parecer evidente, pero muchas veces se pasa por alto y termina siendo la raíz de conflictos futuros.
La falta de alineación en la visión, en el estilo de liderazgo, y especialmente en los valores fundamentales de lo que cada socio está dispuesto a hacer o no hacer, genera decisiones fragmentadas, un gobierno corporativo débil y resultados mediocres. Las empresas con fundadores y socios que poseen visiones divergentes están destinadas al fracaso, o al menos, a un crecimiento muy limitado.
Mi recomendación siempre es clara: formalicen esta alineación primero en un sólido acuerdo entre fundadores, y posteriormente, en un robusto acuerdo de accionistas cuando llegue el momento. Aseguren que cada nuevo socio que se sume al proyecto comparta plenamente esa visión inicial, el estilo de liderazgo elegido, y sobre todo, esos valores fundamentales.
Este es el primer paso para garantizar que la empresa sea exitosa, crezca de forma sostenida y sea capaz de alcanzar su máximo potencial, ya sea por dividendos constantes o por un exitoso exit. Recuerda: alineación temprana, éxito duradero.
